miércoles, 14 de marzo de 2012

Ramón Muñoz Castro: "Lo único que Venezuela hizo en la ONU fue publicidad"

Alex Vásquez S. A pesar de no confiar demasiado en que los países apliquen las sugerencias que reciben en este examen, el director de la Red Internacional de los Derechos Humanos criticó que la representación venezolana aceptara sólo las recomendaciones de los países amigos

Venezuela se comprometió a garantizar algunos derechos humanos ­no todos­ luego de someterse al Examen Periódico Universal de la ONU. La representación de Caracas no aceptó ninguna de las recomendaciones que pedían no limitar la libertad de expresión, rechazó actuar de acuerdo con las normas de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos y mantuvo su posición de no permitir la visita de comisiones internacionales encargadas de evaluar la situación de estos derechos, por mencionar algunos casos.

En Suiza está radicada la Red Internacional de los Derechos Humanos y su director, Ramón Muñoz Castro, siguió muy de cerca la evaluación a Venezuela. A pesar de no confiar demasiado en que los países apliquen las sugerencias que reciben en este examen, criticó que la representación venezolana aceptara sólo las recomendaciones de los países amigos y rechazara las posiciones de las democracias occidentales con argumentos ideológicos que ya no tienen vigencia. Para él, esta actitud pone en riesgo el esfuerzo de los países por contribuir al respeto de los derechos humanos en el mundo: "Venezuela puso en peligro al EPU".

¿Cuál es su evaluación del desempeño de Venezuela en el Examen Periódico Universal? ­No creo que haya desempeño; se trata, simple y llanamente, de explicar cómo una nación despliega tanta propaganda fuera de su país para desvirtuar un sistema concebido por los Estados. Lo único que Venezuela hizo en la ONU fue publicidad, tuvo un magnífico desempeño en eso, algo que se vio cuando China, Cuba o Irán fueron evaluados. Es lamentable que el discurso estuviera lleno de ideología y ese no es un foro para discutir la ideología.

¿Que se aceptara la mayoría de las recomendaciones no es un avance? ­La mayoría de las sugerencias que se aceptaron son elogios a las políticas actuales. Hay que admitir que muchas son reales y se ejecutan, por lo que el Gobierno merece una felicitación. En el EPU hay dos maneras de asumir el ejercicio: Estados que aceptan todas las recomendaciones sin ejecutarlas, y otros que no aceptan nada y quedan en una posición muy complicada. Se trata de estilos diferentes de encarar un ejercicio que se está probando.

Una visión pesimista del proceso...

La obligación de la sociedad civil es verlo con optimismo porque el EPU depende de la voluntad de los Estados. En los cuatro años que lleva realizándose no se puede hacer una evaluación total de la realidad de los países en materia de derechos humanos. Hay que esperar a ver si las naciones pueden crear un sistema de seguimiento, de medición o de evaluación. Lo positivo del examen es que otorga a las organizaciones no gubernamentales elementos para exigir el cumplimiento y para poner el dedo en las situaciones complicadas.

¿El discurso de lucha del socialismo contra el imperio definió lo que se aceptó y lo que no? ­Sí. Creo que queda en evidencia que se rechazó la mayoría de las recomendaciones de países que el Gobierno de Venezuela considera colonialistas. Hay algo de verdad en esa creencia, pero transportarlo al Examen Periódico para evitar un verdadero debate es triste, lo que pone en duda para la comunidad internacional la eficacia del sistema de evaluación. Si continúa así, no se logrará el efecto que se esperaba. Lo ideal es que sea un diálogo entre iguales para implementar políticas que mejoren la situación de los derechos humanos. En mi opinión, hubo poca transparencia en el discurso que fue preparado desde Caracas, no hubo verdaderas respuestas. La esperanza es que las recomendaciones quedan en el documento y se podrá generar un debate interno en Venezuela sobre los derechos humanos en el país.

De los aspectos que se acataron, ¿cuáles son fundamentales para avanzar en la defensa de los derechos humanos? ­Que se aceptara abrir un espacio de diálogo con las organizaciones no gubernamentales. También que se hablara de la posibilidad de crear una vía de colaboración con la oficina de la alta comisionada de la ONU.

Y de las rechazadas, ¿cuáles debieron aceptarse? ­Es grave que quedara pendiente la visita de las comisiones internacionales encargadas de evaluar la situación de los derechos humanos en el país. También se rechazaron 13 recomendaciones sobre la libertad de expresión. Mi percepción, sin juzgar al régimen, es que se rechazaron porque la mayoría provienen de Estados que no son amigos de Venezuela, que los califica de imperialistas. La representación venezolana pudo ser más abierta, menos apegada al discurso del colonialismo. Ya han pasado 200 años desde la Independencia, hay que superar el tema.

¿Cuáles son las principales fallas en derechos humanos en el país? ­En primer lugar, el problema de la falta de independencia del sistema judicial, eso es una realidad. También el cerco al acceso a la información oficial en materia de salud y de violencia, de las que no se entregan cifras. Por otro lado, preocupa lo vulnerable que se encuentra la seguridad de los periodistas, algo que 13 Estados destacaron. Por último, es necesario despenalizar el delito de desacato.

Colombia presenta información sobre los avances en las recomendaciones aceptadas. ¿Conoce otros ejemplos exitosos en esto? ­Hay pocos ejemplos de cooperación y asistencia técnica. Colombia no es el mejor, a pesar de que ha presentado informes de seguimiento después del examen. El problema es que no se trata de un seguimiento real, pues los Estados presentan unas cifras y las organizaciones no gubernamentales otras. No creo que haya un Estado que sea un ejemplo.

Venezuela es el caso más dramático por su actitud de confrontación. Hay Estados más conciliadores, que colaboran con el sistema internacional y cuentan con los recursos y el deseo para ejecutar las políticas que se recomiendan. Pero no se ha generado un cambio importante en ningún caso.

¿Se puede sancionar al Estado por no aceptar algunas recomendaciones importantes? ­No hay ningún tipo de sanción porque esto no es un tribunal, es un ejercicio entre iguales que depende de la buena voluntad. Se trata de recomendaciones y no de obligaciones.

Formalmente en la ONU, ¿qué queda por hacer? ­Esperar el informe definitivo, ya que todavía hay un plazo para las recomendaciones que Venezuela aplazó. Hay que ver qué se decide de aquí a marzo. Si se aceptan, lo que quedaría por delante es un enorme trabajo para las organizaciones no gubernamentales y para la sociedad, que deben velar por el cumplimiento de las recomendaciones.

¿Qué opina de que quedara pendiente la decisión sobre permitir la visita de comisiones internacionales encargadas de revisar los derechos humanos? ­Espero que lo consideren porque una eventual visita de estas comisiones sería muy importante para Venezuela. Se trata de organizaciones independientes que, con su valoración de situaciones concretas, pueden hacer importantes aportes. La esperanza es que no se rechazó de plano y podría considerarse. La presión de la sociedad puede contribuir a que se acepte.

¿Qué piensa de que el Gobierno de Venezuela decida revisar las decisiones de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos? ­A pesar de la sorpresa que esto causa, el hecho de que existan las sentencias constituye una ventaja. Con estos antecedentes, en algún momento tendrán que ser cumplidas porque ningún régimen es eterno. La sociedad civil debe comprometerse con el seguimiento de estas decisiones.

Fuente: http://www.el-nacional.com/noticia/5247/16/Ram%C3%B3n-Mu%C3%B1oz-Castro:-Lo-%C3%BAnico-que-Venezuela-hizo-en-la-ONU-fue-publicidad.html

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